Bajo ninguna circunstancia estoy diciendo que vivo en el pasado, al contrario, estoy más centrada que nunca en el día a día y a las oportunidades que visualizo para mi vida en un futuro. Sin embargo, te parecerá familiar escuchar que, no es hasta que pasan los años y adquieres madurez, que te das cuenta, abres tus ojos y reconoces que todo lo que ha ocurrido en tu vida ha construído al ser humano que eres hoy, así que, de sentirte bien orgulloso de quién eres, en parte, dale las gracias a TODO lo que has sufrido hasta este momento.

Y sí, cuando hablo de sufrimiento, hablo de todas esas lágrimas, frustaciones personales, malos ratos, caídas, tropiezos, burlas, etc. que desde pequeños nos pegaron, y bien fuerte. Todavía recuerdo mis años en escuela elemental e intermedia, cuando el no “ser popular” y caerle bien a tus amigos era el fin del mundo. ¿Te identificas? Alguna vez te empujaron, te gritaron barbaridades, te humillaron frente a otros, te dejaron solo, entre muchas otras cosas. ¿Cuántas veces llegabas a tu casa, llorando, frustrado, por todo lo que habías pasado? ¿Y cómo no volverse loco? Para esta pregunta, solo tengo una contestación … GRACIAS MAMI.

Posiblemente también tienes en tu vida una figura de apoyo incondicional: tu madre, padre, abuela, abuelo, hermano, primo, amigo, etc. ¿Sabes claramente quién es? Good! Ahora AGRADECE también.

No es hasta que pasan los años que ganas auto-confianza, que aprendes a defenderte mejor, que aprendes a identificar quién realmente te quiere vs. quien solo quiere utilizarte, aprendes gracias a la malicia, al cuestionamiento, al no dejarte llevar por las apariencias, a actuar con cautela, a aprender a decir que no, entre muchas otras cosas, y si nos ponemos a analizar cada punto con detenimiento, nos damos cuenta que las “metidas de pata” y los “malos momentos” son la mejor escuela que existe.

  • A todos aquellos que te empujaron … ¡gracias!
  • A todos aquellos que se burlaron … ¡gracias!
  • A todos aquellos que se alejaron … ¡gracias!
  • A todos aquellos que te hirieron … ¡gracias!
  • A todos aquellos que se quedaron … ¡gracias!

Solo mírate frente al espejo, sonríe por quién eres y donde te encuentras, y en voz alta repite: “Look At Me Now!” (Mírame Ahora). Eso es lo único que importa. Todo lo demás son “pajitas que le caen a la leche”.

Murba Vazquez

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