Por definición, cuando hablamos de una persona denominada “genio”, entendemos que se destaca de forma extraordinaria por su intelecto, alcanzando logros sin precedentes gracias a su creatividad y originalidad.

La historia del ser humano ha contado con personalidades geniales que, sin duda, se han distinguido por sus aportaciones a la sociedad y su desarrollo. Einstein, Thomas Edison, John F. Kennedy, entre muchos otros, fueron mentes brillantes e innovadoras, líderes en sus respectivas disciplinas y responsables de realidades que hoy día hablamos, disfrutamos y de las que nos beneficiamos.

El mundo que vivimos en actualidad no es ni la sombra de lo que era hace décadas atrás. Los avances tecnológicos junto con el desarrollo de múltiples industrias nos hacen testigos del desarrollo de iniciativas e innovaciones multisectoriales que nos permiten avanzar de numerosas maneras, tanto de forma individual como colectiva. Sin embargo, cuando hablamos de la denominación “genio”, el mito siempre ha sido el mismo pero la realidad es una muy diferente.

Los “genios” no son personas guiadas por “inspiración divina”. Todos los pasados grandes logros sí requirieron de un líder que guiara el proceso pero el resulto fue gracias a la combinación de la disciplina con el esfuerzo colectivo de un equipo que compartía la misma visión y juntos materializaron la misma hasta hacerla realidad.

Ese pensamiento integrador enfocado en innovación es alcanzable y será exitoso en la medida en que se involucren, como equipo, pensadores desde el inicio del proceso, adoptando un enfoque centrado en las personas, sus deseos y necesidades tanto actuales como futuras.

El ego y protagonismo deben quedar fuera de la ecuación durante el proceso de innovación en equipo, ya que eso conllevará a pérdida de tiempo, aumento en costos y recursos, afectando la solución final. Al contrario, mantener la apertura a nuevas ideas y probar alternativas de forma constante, contribuirá a que la solución sea lo más óptima posible.

Al culminar la implementación de la solución, el éxito le corresponde al colectivo, ya que no existió solo un “genio” innovador. “Las estrellas son infinitas en el firmamento. Si hubiese solo una, no existiría universo.”

La historia nos continúa demostrando que aquellos que se enfocan en trabajar solos, el camino se les hace más difícil. Abramos nuestra mente e invitemos a que se integren potenciales colaboradores en nuestras iniciativas innovadoras. ¿Sabes hasta dónde podrás llegar? 

Si tienes alguna pregunta o deseas más información, puedes escribir al correo electrónico myrnavazquezpr@gmail.com o comunicarte al 787-615-5474. Te invito a que visites mi página web www.myrnavazquez.com y me sigas también en redes sociales para que te mantengas al día sobre mis proyectos educativos y otras iniciativas.

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